El Tren del Tropiezo al Mar

Todas esas vueltas permanentes que soy capaz de dar. Inconscientemente de lo que realmente quiero. Sé lo que quiero, pero no sé lo que debo. Dos pasos hacia delante me limito a dar. Tres hacia atrás son los que realmente ejecuto. Me robas la mente y me libras de mi realidad, usando el amor como excusa para así poder olvidar. Queriendo arrastrar lo imposible; Lo permanente. No es permanente porque uno quiera; es permanente porque así se plasmó.
Impotencia es lo que siento, es lo que sientes. Odio es lo que se aprecia. Indiferencia a causa de un dolor que ahora es incurable por culpa del amor. La Culpa…qué condicionados estamos. Cuán asustados estamos de equivocarnos. Donde está la autocrítica cuando más la necesitas. Dónde está la Solución cuando más la lloramos. Qué bonita es la vida, pero qué mal la vivimos.

Usaremos siempre el Amor prohibido, para decantarnos por la mejor opción. Nos dejaremos llevar por las mejores emociones, sabiendo que no es nuestro momento. Guiaremos a nuestro Ser más motivador por la senda más complicada para intentar conseguir lo imposible. Cruzaremos mares de dolor y océanos de crueldades para poder llegar a lo que creemos que es una meta incierta de ambas cosas que intentamos dejar atrás.
Visitaremos el Sexo a la altura de la Luna como distracción imperiosa de la Realidad, para así calmar nuestra sed de vivirnos, devorarnos, hasta que no quede ningún resquicio del Pasado que queremos afrontar. Cargaremos nuestras Toxinas de Palabras para poder llorar de verdad. Criticaremos tu forma de Ser por creer en la mía. Criticarán mi forma de Creer por ser como Tú. Escribiré una historia cambiante sobre un Nombre con pulsera y lo alteraré para que sea tu Reflexión la que se percate de la Equivocación.

A escondidas lo tuvimos que hacer. Una y otra vez. Huyendo de los “Qué dirán” y de los numerosos Ascos contra nuestros frágiles Seres, y todo por un simple intento, del cual ninguno está conforme. Mentiremos sobre lo que escuchamos del otro porque no queremos aceptar lo que escuchamos…leemos…sentimos…amamos. Nos mentiremos mientras nos hacemos intoxicamos sin querer, y tiraremos de la Cuerda del Dolor una vez más hasta que nos queramos subir al Tren del Tropiezo, y todo por Amor; Por Intriga; Bienestar quizás; Pasión.  
Cierra los ojos. Siente. Aíslate. No tengas miedo. Yo estoy aquí. A decir verdad siempre lo he estado. No pienses mucho más allá de lo que sientes ahora. Este es tu momento. Es tu Respiro. Cruza y destruye esos pensamientos. Rehúsa de Belcebú y sus Súbditos viandantes que nos rodean. Elimina los choques de negatividad que te han llevado hasta estas palabras. Expande tu mente a la blancura pura de estas palabras. Escucha. Siente. Saborea cada momento de una felicidad que llegó, se fue y que estará por venir. Simula mis labios y corta por lo sano. No abras los ojos. Solo Confía. Solo cree. Solo entiende. Solo acepta. Sonríe. Baila. Levanta los brazos. Sigue sonriendo. Recuerda. Vívelo. No hagas nada más. No pienses mucho más. Solo vívelo.

Abre los ojos. La sonrisa desaparece. Los brazos en alto se estremecen tras una sombra oscura y contaminada por la Tristeza. A escondidas lo tuvimos que hacer. Una y otra vez. Huyendo de Belcebú y sus Secuaces. Cruzaremos Mares de Dolor y Océanos de Crueldades por querer llegar a lo que siempre quisimos llegar; Aquello de lo que no nos queremos separar;

Aquello que nos tira y nos devuelve al Mar.


Con Cariño Un Simple Mortal.

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