Las Listas de la Perdición

Las noches. Siempre las noches. Nunca hay un descanso pleno y satisfactorio para algo tan bonito como la noche...salvo cuando estas cerca.


Salir a trabajar pensando en que ir con la cabeza alta servirá de algo ante todo aquello que añoras, pero que has de olvidar. Caminar hacia el trabajo aun sabiendo que lo quieres hacer sin rumbo. Aislarte de la sociedad por culpa de uno mismo. Apagarte. Soñar. O eso pensaste.
Fuiste atraido por la locura con el afán de divertirte a su costa, pero es ella la que se divierte a la tuya. Quisiste controlar lo incontrolable, pero a cambio te llevas aquello con lo que siempre acabas.


Llegas al trabajo. Sonríes creyendo que sabes sonreír. Aguantas como aquel que necesita arrodillarse para descansar y morir. Comienza tu juego.
Listas. Una tras otra. No hay concentración. Es algo automático. Le doy al Supremo la capacidad de indagar e imaginar hasta los confines del Limbo, sin controlar si vuelve o no. Surca Mares de Angustia y Tierras Inhóspitas que no tienen fin, por puro placer. Cruel placer.
Amarra su barco del pesar y desciende por la escalinata de la vergüenza. Y ahi se queda: Intentando bajar la vista ante la Impotencia de lo visto y lo imaginado. No puede. Siente dolor y a la vez confusión. Se produce a sí mismo un dolor sin pedirlo. Es instantáneo y no requiere de arma alguna. Aparece solo. Porque es lo que toca. Porque es lo que se merece.


Listas, más listas. Lo recuerda. La recuerda. Enciende la Perdición. La busca como puede. La mira. Recuerda. Su barco, el cual intenta desesperadamente zafarse de las olas proveniente de la Angustia, chocan una y otra vez provocándole Malestar. Sufre. Está sufriendo. Decide correr...y listas y más listas. Se levanta. Intenta entretenerse el doble. No puede. Es todo automático. Los minutos pasan. Para el no existen. Las horas pasan, pero él no las siente. Los segundos. Esos los siente uno a uno.
No puede parar de sentirlos. Vuelve a buscarla en la Perdición. Sabe lo que ha perdido. Sabe lo que le toca sufrir. Siempre hace lo mismo. Arcángeles de la Mañana le provocan instándole a creer que hace lo correcto. La Perdición es su debilidad.
Intenta subir una colina. No ve el final, pero él lo intenta. Camina y se tropieza. Sigue sin levantar la vista. Sabe que no puede; sabe que no debe. Las Tierras Inhóspitas que está pisando le instan a correr. El suelo está caliente, el suelo quiere que huya. Dolor, dolor y más dolor. Sabe que el Fuego que tiene bajos sus pies es necesario. Merece lo que está sintiendo.


Surge un problema en el trabajo. Veinte minutos de arreglo. Veinte minutos de distracción nueva. Veinte minutos que siente. Veinte minutos que no sufre.
Arreglado. La busca. Perdición siempre está encendida auqnue él no quiera. La encuentra. No hay nada. Quizá sea mejor así. O quizá no.
Listas. Minutos. Perdición. Segundos. Listas, minutos, perdición, ella ListashorasquenoexistenSABESSUFRIRIAAminutsPerdiccnCORREnopuedesescaparAngus
iörtdMinutosEquivocdjkdrDuelenopara. PARA.
Su barco desaparece. La tierra que pisaba, desaparece. El agua que lo destrozaba. Las olas que le arrebatan lo que él un día quitó, desaparecen. Todo en calma. Todo oscuro. Nada. No hay colina. Ella no está. Sólo permanece la Perdición. Solo permanece lo que él decidió. Solo permanece lo que le toca. Listas. Es automático. Le da banda ancha al Supremo sin restricción alguna.


Fuiste atraido por la Locura con el afán de divertirte a su costa, pero es ella la que se divierte a la tuya. Quisiste controlar lo incontrolable, pero a cambio te llevas aquello con lo que siempre acabas.


Las noches. Siempre las noches.


Con Cariño Un Simple Mortal

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