Whatsapp: La nueva Zona Hostil

Cuando existía la época en la que el medio de comunicación más común era el teléfono, y lo mas eficiente era llamar, la vida era más tranquila; más directa. El móvil se convirtió en algo pionero nada más entrar en el mercado, ya que aparte de llamar y estar localizados entre nosotros, podíamos enviar mensajes y jugar al Snake. De hecho, la comodidad de enviar mensajes era tal, que incluso nos encantaba escuchar el sonidito de que nos había llegado. Sonaba el móvil de imprevisto y mirábamos un texto, que hasta tenia las palabras contadas. Si te pasabas, otro mensaje que se mandaba. Más adelante aquello empezó a evolucionar.
 Conforme pasaba el tiempo, iban saliendo nuevos móviles: interfaz a color, juegos nuevos rollo el de romper bloques con una bola que rebotaba por las paredes de la pantalla, el Pac Man (que si no lo tenías, con mandar un mensaje con la palabra Pac al 7777 ibas que chutabas y fardabas de juego con los colegas), aquel que era de peleas que tenías que hacer combos con las teclas 2,4,6,8 para ver si ganabas contra la máquina, uno de diamantes parecido al Candy Crush... móviles de doble tapa, móviles que se abrían hacia arriba deslizando el dedo, móviles de distinto diseño y todos los colores mezclados y sin mezclar, etc.
Y llegó la época de los Smartphones, o mejor dicho, del ordenador de bolsillo. Hoy en día todos tenemos un móvil con pantalla táctil, a color, con acceso a Internet, espacio interno de más de dos gigas (por decir una cifra insignificante) y, qué menos, posibilidad de llamar y enviar mensajes. Curioso que esto último lo escriba al final, pero tristemente cuando vas a comprar un móvil eso es lo último que miramos; Total, lo damos por sentado, ¿no? "Yo es que quiero que mi móvil tenga una pantalla más grande que mi cabeza, que sea más rápido que yo cuando me levanto del sofá y con una conexión a Internet tal que ni nosotros en las extraordinarias de Junio.

Bueno, ya lo tenemos todo, ¿no? Estamos 100% comunicados. Es lo que queríamos, ¿verdad? De hecho, literalmente. Hemos estado demandando la oportunidad de tener todas las accesibilidades y las aplicaciones habidas y por haber al alcance de la mano que nuestros móviles están totalmente controlados por cualquier persona. Y no solo nuestros móviles, sino nuestros contactos, imágenes, direcciones, perfiles, etc. No sé si os habéis parado alguna vez a echarle un ojo al típico cuadrito que te aparece antes de instalar una aplicación desde la Play Store, pero os piden una serie de "requisitos" a cambio para que se efectúe la instalación. Si no lo habéis hecho, mal. Si lo habéis hecho, chachi; Sois súper conscientes de la información que dais. Por supuesto, todo se queda guardado en una base de datos pero, ¿de quién es esa base de datos?
En fin, después de esta clase básica sobre el progreso tecnológico y el control de los controlados, vamos a lo que vamos.

Título: WhatsApp: la nueva zona hostil.
Que guay es eso de tener Wassap, ¿eh? O Guasa, o Guasá o Guayaba o como coño esté de moda decirlo ahora. El mejor medio de mensajería instantánea del mundo. La evolución del mensaje tradicional. La forma más fácil y cómoda de saber qué es de tus hijos, de tus padres o de tus amigos sin la necesidad de quedar con ellos. Da igual que estén en Cancún o en Japón que vas a poder hablar con ellos. Todo esto muy guay pero, ¿qué pasa cuando no sabemos usar el WhatsApp? O mejor dicho, ¿qué pasa cuando no entendemos cómo nos están hablando? Mucha gente no sabe apreciar el tono con el que se habla por esta zona hostil construida por el hombre. Normalmente, cuando cometes un error con una persona y quieres remediarlo, hablas con el preferiblemente quedando para tomar algo. Se hablan las cosas usando las típicas técnicas de comunicación con las que nos han criado y a otra cosa mariposa.
Hoy en día el Guasá te da la opción de ocultarte tras un teclado y sacar tu lado más desinteresado, cobarde y/o premeditado. Ese ego o esa arrogancia de querer tener siempre la razón frente al tema a solucionar en cuestión. Típica conversación de "vamos a lanzarnos pullitas uno al otro para ver quién gana". Pero que haces colega. O "te contesto de esta forma tan inútil porque me estoy tomando lo que me dices como una molestia, y aquí el que tiene razón son mis huevos y yo". Mal, pequeño cerdito indefenso.

Este tipo de comportamiento se presenta a causa del desconocimiento perceptivo del tono de voz, articulaciones, expresiones no verbales, etc. Vamos, que no estás viendo cómo reacciona la otra persona. A este comportamiento lo llamaremos "Síndrome del Pasotista Molesto y/u Orgulloso". Este tipo de personaje es alguien que se encuentra en una situación en la que la negatividad tiene algo de presencia en sus pensamientos; Cabe la posibilidad de que la falta de confianza o seguridad, en algún aspecto o ámbito, sea clave en estos casos, Es un fallo, porque distorsionar el hilo del mensaje que se está transmitiendo, por no entender algo tan simple como el tono con el que se está contestando a la otra persona, hace que se amistades o relaciones sentimentales se corten, incluso con odio.
Alternativa: mandar Emoticonos: caritas felices, tristes, llorosas, mandando besitos, sorprendidos...
Claro. Esto está muy bien. Hemos encontrado una alternativa para no caer en este tipo de síndrome pero, ¿no es más cómodo quedar con la otra persona y ser nosotros mismos quienes expresen esas caritas?

Claro que todos podemos mandar los Emoticonos o auto decirnos eso de "Bah, si no lo quiere entender de esta forma, que se joda. NO era esa mi intención". Entendemos con eso que esa persona NO lo está entendiendo como queremos, osea que se tomará nuestras palabras como él quiera. Entonces será algo contrario a lo que yo pienso. Y entonces no mi orgullo prevalecerá y su odio se va acrecentando. Y entonces yo seré un retrasado y perderé un amigo por mi puta tontería. 

¡Chacho! Y pregunto yo: ¿No es esto más rollo que quedar cinco minutos o lo que dura una cerveza? ¿Acaso tenemos que estar condicionados a los jodidos Emoticonos para así estar pendientes de no estar preocupando a x persona con nuestra contestación? ¿Acaso aquello que rezábamos a gritos de tener la posibilidad de mandar mensajes gratis no está comiendo poco a poco? ¿Nos está venciendo la vagancia, la arrogancia, el ego y el orgullo? ¿Es realmente WhatsApp una herramienta que ha de usarse en todo momento y en cualquier momento?

Bueno, lo único que tenéis que sacar en claro de todo esto es lo siguiente:

1. WhatsApp es un truño cuando se maneja un tema delicado. Solución: Sal de tu "Choso" y queda con quien sea.
2. No podemos dejarle a WhatsApp que gobierne nuestra forma expresarnos ni nuestras relaciones, y menos nuestra forma de ser o nuestro carácter frente a conversaciones que pueden parecer complicadas.
3. No existe obligación alguna de enviar Emoticonos cada dos x tres para que la otra persona descifre nuestro tono o actitud frente al mensaje que mandamos. Nos arriesgamos a que exista un malentendido pero ¿qué esperabas?
4. "Piensa las cosas antes de actuar". Esto se decía cuando ibas a clase en el "Insti" o cuando estabas nervioso y tenías que decir "flehe" de cosas que se te pasaban por la cabeza en aquel momento. Ahora hay que achacárselo a los usuarios de Güasá susceptibles.
5. Me mola lo de Síndrome del Pasotista Molesto y/u Orgulloso. Suena "yayi".
6. Gracias por tragarse tanta letra. Si eres de los que llegaste hasta aquí, eres un campeón. Si eres de los que se leyó el final porque las frases están más separadas o porque viste una numeración, dejas mucho que desear. =D

Un beso y un abrazo,

Con Cariño Un Simple Mortal



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