Con Cariño...Aileis

Desde los albores mas preciosos del cielo, donde los ángeles pueden ser tanto  hombres como mujeres, allí donde se posan en nubes y la soledad y la maldad no existen, nació la pequeña Aileis: un "baby" precioso de ojos castaños y pelo oscuro que, con el tiempo, se iría ondulando. Tenía una piel sana y morena y unos padres que sabían que se convertiría en una gran mujer.
Aileis siempre fue una chica curiosa, muy risueña y atenta en todo momento. Como bien sabéis queridos lectores, en el cielo, en la ciudad de los ángeles, éstos tienen como deber asistir y servir a Dios; nacen con una inteligencia sobrehumana la cual nunca se ha de cuestionar. Aileis no quería ser como los demás. Le parecía aburrido estar todo el día de un lado para el otro llevando mensaje tras mensaje a gente desconocida para ella, pero tampoco quería que Dios la expulsase de su lado y, por ende, de sus padres. Por eso fue un día a hablar con su misericordia. El Señor la escuchó y le dijo: -" Te propongo una cosa hija mía: Te concedo bajar al mundo de los humanos, donde tu vida dependerá de un corazón puro y tu inteligencia de unos a los que hacen llamar "profesores". No siempre te será fácil enfrentarte a todos los problemas que se te presenten en un futuro, y experimentarás algo llamado "tristeza". Cuando esto suceda, aférrate al mayor vínculo de amor que existe en ese laberinto lleno de maldad, discusiones, personas, ruido y viento: la amistad. Ellos serán los encargados de arroparte y de secar esas valiosas lágrimas de ángel de las que posees." Aileis preguntó: ~" Señor, ¿podré volver con mi familia si me arrepiento de todo esto?" -"Sí Aileis, pero has de cumplir un plazo determinado." ~"¿Qué quieres decir con un plazo determinado?"
-"Los humanos viven mucho menos que nosotros, pero no desaparecen así de fácil de la noche a la mañana; ellos llegan a la vida siendo muy pequeños, como lo fuiste tú, y se van siendo mayores, si es que todo les va bien, hasta el día en el que necesitan descansar eternamente; no les sucede lo que a vosotros que vivís toda la vida. Te voy a decir más: ¿Sabes cuál es la única forma de que un Ángel deje de existir?" ~"No Señor, ¿Cuál es?" -" Será algo que experimentarás en el mundo de los mortales. Nadie excepto yo conoce esa forma, y al parecer puede que tu también lo llegues a saber, pero será un secreto entre tu y yo." ~"Mis labios estarán siempre sellados". -" Es lo que quería oír. Entonces, ¿te gustaría hacer este maravilloso viaje? ~"Si, estoy lista." -"¡Muy bien! Una cosa te tengo que decir: Nunca tengas miedo y sé fuerte en todo momento; nunca te rindas y camina con la cabeza bien alta; ten paciencia en todo momento y demuestra todo el amor que hay en ti, y si se dan cuenta de quién eres, no pierdas los nervios: reacciona y sé feliz.Cierra los ojos y buen viaje Aileis."

Nada más cerrar los ojos, Aileis se queda dormida durante un tiempo. Los abre y comienza a llorar y a llorar. Un ser humano vestido con una manta verde y un gorrito a juego la sostiene en brazos. De pronto pasa a otras manos. Eran las manos de una mujer que también estaba llorando, pero ésta lloraba de alegría. A su lado, un hombre sonreía y tocaba la delicada cabeza de su hija recién nacida. Los padres le ponen un nombre a su niña, pero nosotros la seguiremos llamando Aileis, ya que es como la conocemos desde el principio.
Con el paso del tiempo, Aileis crece, sigue los consejos que el Señor le ha ofrecido y se convierte en una preciosa mujer hecha y derecha: sigue teniendo esos ojos castaños de los que hablamos al comienzo de esta historia, un pelo ondulado que se alisa de vez en cuando, un rostro digno de admirar y un cuerpo inolvidable. Conoce a otros humanos que pasan a ser sus amigos. Conoce a otros que pasan a ser sus mejores amigas. Pasan momentos que no podrá olvidar jamás y vive historias dignas de enmarcar.  Para todos aquellos enamorados, también tenía un chico que estaba detrás suya. Era alto, corpulento, caballeroso, y bastante simpático, de mente abierta y bastante sociable. Tuvo suerte y Aileis le concedió entrar en su vida; en su mundo; en su alma. Todo era perfecto; se lo pasaban muy bien juntos: se abrazaban, besaban y hacían el amor sin ningún tipo de compromiso. Hasta el amanecer. Sentían cada beso, cada caricia, cada sensación de placer hasta que surgió una conversación que Aileis nunca olvidará:
Él:- Venga, ahora en serio: ¿en serio no te hiciste daño?¿No tienes ningún hueso roto ni ningún hematoma?
Ella: -¿Como? ¿De qué me estás hablando?
Él: Es que no me lo puedo creer. No entiendo cómo puede haber sucedido si él no es malo con ninguno de vosotros.
Ella: - Oye, no entiendo nada. ¿Me quieres decir que es lo que está pasando?
Él: -No te enfades, es que no entiendo como es que Dios te ha dejado escapar del mundo del que procedes, ángel...

Aileis le mira fijamente. No sabía qué decir. Entonces recordó lo que Dios le había dicho: "Demuestra todo el amor que hay en ti, y si se dan cuenta de quién eres, no pierdas los nervios: reacciona y sé feliz". Y eso hizo: se acercó al él, cerró los ojos y le dio un beso en los labios que nunca olvidará.

Los más interesados estarán pensando. ¿Por qué no cuenta lo que sucedió más adelante? Pues porque aún no ha sucedido chicos y chicas...porque aún no ha sucedido...


Con Cariño...Un Simple Mortal
















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