Cuento de Hadas-Capitulo 3

El veneno de la espina de la planta habia llegado hasta las piernas y no le dejaba hacer el minimo movimiento. Sus brazos, marcados por sus vasos sanguíneos, cambiaban drasticamente a un color oscuro...color que indicaba que su muerte estaba cerca a no ser que el padre de Teble tuviese el antidoto para tal veneno. Por suerte, en los tiempos jovenes de su padre, éste habia sido aprendiz de pociones de una poderosa bruja que le enseñó algunos mejunges antes de su desaparición entre los innumerables árboles del bosque Crumel, alli en las montañas Tesial. Uno de los mejunges que le enseñó la bruja fue el llamado "Sanatorium Concoctio". Su funcion es curar heridas siempre y cuando no fueran extremadamente grandes. En este caso, la herida de Teble era pequeña, pero se habia extendido internamente hasta casi el 70% de su cuerpo. ¿Sería el antídoto tan fuerte como para curar del todo a Teble?

Fueron dos las semanas las que estuvo Teble en la cama al ciudado de sus padres; sin salir de casa; sin comer ni beber casi nada;sin recibir visitas;sin ver la luz del sol. Fue entonces cuando un martes a mediodía abrió vagamente los ojos por primera vez mientras que la madre le cogía de la mano. Las lágrimas de la madre chocaban en el pecho del chico y se deslizaban poco a poco por su costado derecho. Las palabras que salían de los labios de la madre eran balbuceantes , pero a pesar de ello se comprendían:
- Ay Teble...he temido mucho por ti...he estado día y noche rezando para que la enfermedad no fuera a más y así ha sido.Tuve plena confianza en tu padre aunque no mucho en su antídoto, pero se ve que me equivocaba.-
El padre, al ver a su hijo con los ojos abiertos y lo mas importante, consciente, respiró hondo y se dejó caer en el sofá echando la cabeza hacia atrás sabiendo que había cumplido con su labor: Salvar a su hijo de una muerte dolorosa y lenta.
-Mamá...papá....don..donde estoy...-dijo Teble con un hilo de voz.
-Estás en casa hijo...sano y salvo-dijo la madre sonriendo aún lágrimas en los ojos.
-Pero...estaba en el riachuelo...hablando con una chica....no recuerdo nada...
-Tranquilo hijo mío, ya estas a salvo. Sabemos que la culpa no ha sido tuya, si no de la chica que estaba contigo...esa niña que ni siquiera era del pueblo..esa
-¡¡Mamá no digas eso de Karéal!!
-¿Karéal? ¿así es como se llama? que nombre mas extraño...con ese nombre se nota que no es de este pueblo...seguramente ha venido escapandose de su familia...
-¡Madre!¡no digas esas cosas si no sabes nada de ella!¡¿Se preocupó por mi cuando estaba enfermono es así?!Padre tu estabas allí...¡dile la verdad!-Teble se estaba poniendo furioso ante la actitud que mostraba su madre en un tema en el que ella no sabía nada de nada.
-Hijo, por favor, acabas de despertarte de esar casi 3 semanas en caa sin mover un solo músculo a causa de un veneno que en todos los casos es mortal.Descansa
-Pero padre, tu estabas allí.¡Dicelo!¡Dile la verdad!-Teble se habia incorporado en la cama y miraba a su padre con rabia, pero, ¿por qué se enfada tanto Teble? Si él sabía que su madre no sabía nada de Karéal, ¿por qué no lo hablaba con ella?
-¡Teble!¿pero que es lo que te pasa hijo? es solo una chica como otra cualquiera...
-¡No es solo una chica cualquiera madre!Es encantadora y simpática y eso puede decir mucho de una persona.-El rostro de Teble volvía a cambiar de color pero esta vez era a una rojo suave. Estaba de mal humor y eso alteraba su sangre lo que era malo para el estado en el que se encontraba. Estaba en tal mal estado que, dos segundos después de pronunciar su última palabra, se desmayó sobre la cama de lo cansado que se encontraba. Su madre intentó despertarle pero el progenitor del chico la tranquilizó:
- Dejale descansar mujer.Ha tenido un despertar muy duro y nosotros no se lo hemos puesto muy fácil tampoco. Ven Livitra, voy a explicarte lo sucedido aquella noche...

***
Había otra persona que no salía de casa y esa era Karéal. La pobre chica no salía por miedo a que la gente del pueblo se hubiera enterado del accidente que tuvo Teble y la miraran de forma extraña, murmurando entre ellos sobre su procedencia o su persona.

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