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Mostrando entradas de mayo, 2013

Una razón imperiosa

Como cuando somos observados y observamos sin temor, tendemos a dirigir nuestros pensamientos de un modo subjetivo. Ser subjetivo lo es todo en nuestra vida. En NUESTRA vida. En la de cada uno.  Es muy curioso el poder que tiene la mente. Hace que las mentiras que decimos, se conviertan en la realidad dibujada que todos conocemos. No es algo de lo que estemos orgullosos, pero lo dejamos pasar porque es lo que nos beneficia a cada uno. Pero no solo son las mentiras las que gobiernan en nuestra cabeza. La plenitud y el saber estar sin un atisbo de maldad, es una de las claves para poder mantenerse ocupados y no dar cancha a nuestros impulsos.  Intenciones. Todo son intenciones. Frases verbales que no existen. Energía universal que emana de nuestra mente. Más intenciones. Nunca pensaremos de un modo adrede indirectamente. Cualquier canción que escuchemos que nos haga llorar, sufrir, sonreír... Siempre tendremos la misma imagen con la que estuvimos manipulando la canción las veces que más l…

Mi marca a la Muerte

No estando orgulloso por tu hazaña los últimos años y siendo fuerte ante tu poderio y excentricismo, vuelves a mi saliendo de la prisión que te impuse a prueba de crueldades y malicias.
Intentas volver más fuerte que nunca. Se nota que has estado entrenándote duro. Tu aspecto no ha cambiado nada, eso si. Pero siento cómo tu comportamiento ha cambiado desde "la última vez". Tu modus operandi es distinto. Usas mucho los alti-bajos y los momentos incómodos para, poco a poco, apoderarte de mi ya no de una forma interna, sino también externa: convences a los susodichos suciamente para que el resultado nunca sea positivo. Lo curioso es que tu omnipotencia ha aumentado considerablemente, pudiendo estar en todos lados con la misma intensidad y con el mismo ánimo sangriento.. Sobrevuelas miles y miles de incongruencias sacando de contexto lo intenso, marcas a la gente a consciencia por el simple ocio. Conforme creces, aumentas tu ansia por tener más y más. Pasas de mercenarios porque…

La persuasión del acertijo verdadero.

Antes de nada, no me hago responsable de lo que suceda después de que leas esta entrada. De verdad.

¿Nunca os habéis preguntado lo que se cuece en la mente de los demás? Qué es lo que imaginan...en qué momento lo imaginan...qué piensan en el momento de obrar un comentario, una respuesta o cuando sueltan alguna barbaridad. Cómo sabes si reaccionarán de la misma manera que tu estás pensando; cómo sabes si no te contestan porque no te han escuchado o porque les da igual lo que digas en ese momento.  El único fallo es que no entiendes por qué, si puedes pensar en miles y miles de cosas (da gracias a la imaginación, pero escúpela a la cara) te tienes que preocupar por algo que sabes que no puede hacerte una especie de mal objetivamente.  Me explico: Tu y tus amig@s en una habitación. Todos amamos la música, ya que nos parece algo indispensable y vital.Ponéis un poco de música y comenzáis a hablar entre vosotr@s. Todo "perfe". Todo fluido. La ventaja de esto es que ahora mismo est…

La inexistencia de lo que no existe.

Como si de una hoja de un árbol se tratase, tirita el pobre caminando por donde le lleva el viento. No existe rumbo aún. No se sabe por qué. Al parecer, diversas situaciones le han llevado a estar así. Sólo. No existe un atisbo de felicidad. No existe una muestra, un mínimo de fuerza ante lo que no le gusta. Piensa. Piensa mucho. "Soy víctima de mis propios sentimientos."
Cada paso se le hace más pesado. No entiende por qué tiene que seguir caminando. No le importa quedarse quieto y plantar sus raíces donde sea. Si por él fuera, las plantaba en  medio un bosque, verde y fresco, donde no percibiese una pizca de preocupación. Quiere ser feliz, pero al parecer no encuentra el camino. Solo ve robots con una máscara llamada piel; la misma que lleva él.  Respira. Cierra los ojos. Agudiza sus oídos. Imagina la felicidad soñada. Sonríe. Suelta. Abre los ojos. Gota a gota caen rozando su mejilla .-"No me preguntes por qué lloro, porque pueden ser tuyas las lágrimas que ensucian …