Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2012

Con Cariño...Aileis

Desde los albores mas preciosos del cielo, donde los ángeles pueden ser tanto  hombres como mujeres, allí donde se posan en nubes y la soledad y la maldad no existen, nació la pequeña Aileis: un "baby" precioso de ojos castaños y pelo oscuro que, con el tiempo, se iría ondulando. Tenía una piel sana y morena y unos padres que sabían que se convertiría en una gran mujer.
Aileis siempre fue una chica curiosa, muy risueña y atenta en todo momento. Como bien sabéis queridos lectores, en el cielo, en la ciudad de los ángeles, éstos tienen como deber asistir y servir a Dios; nacen con una inteligencia sobrehumana la cual nunca se ha de cuestionar. Aileis no quería ser como los demás. Le parecía aburrido estar todo el día de un lado para el otro llevando mensaje tras mensaje a gente desconocida para ella, pero tampoco quería que Dios la expulsase de su lado y, por ende, de sus padres. Por eso fue un día a hablar con su misericordia. El Señor la escuchó y le dijo: -" Te propong…

Manhattan: Horror de oportunidad ( Ep.4)

[...] Nada más llegar a la rotonda que deja el Central Park a mi espalda y el Museo de Arte a mi izquierda, se produce, lo que parece, un accidente en cadena: una fila de coches habían chocado unos con otros a causa del primero que había parado en seco. Se escuchaban sirenas por todos lados. Seguí caminando y observé un autobús escolar que había chocado bruscamente contra un camión de mercancias. Había mucha gente alrededor horrorizada por lo que estaban viendo. Tuve que acercarme un poco más hasta poder ver el interior del vehículo y me horroricé: 12 niños gravemente heridos e inconscientes, y otros dos fallecidos. Yo no entendía cómo era posible que en un accidente de ese calibre hubiese dado tanta acción, hasta que miré un poco mejor el interior. Había un hombre;no,no, habían dos. En este momento me dí cuenta de lo que sucedía: un hombre había secuestrado aquel autobús y provocado aquellas fatalidades.

Las sirenas se acercaban aún más y el hombre, encapuchado pistola en mano, grita…